10 propósitos de finanzas personales para el 2020

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Te presentamos a continuación los 10 propósitos de finanzas personales para el 2020 más importantes para comenzar el siguiente año y lograr todas tus metas.

Está por terminar un año y comenzar otro en el cual se prevé una cierta desaceleración económica. Aunque el 2019 fue un año sin grandes sorpresas ni a favor ni en contra, el próximo año se espera que el sector manufacturero sufra de cierta falta de actividad, contrayéndose en el último trimestre. Con la economía del mundo y de un país pasa lo mismo que con un tornado: no puede predecirse con exactitud (ni siquiera con una aceptable aproximación), dónde, cómo, qué trayectoria seguirá y con qué intensidad habrá de sufrirse.

Se espera que en el 2020 los inversionistas actúen con cautela, tomando en cuenta todos los factores que puedan influir en las actividades productivas, buscando aquellas que puedan presentar mayores ganancias. Esto no quiere decir que las personas dejen de ir al banco a depositar sus ahorros, sino que lo harán de un modo más selectivo, con mayor prudencia y no aventurarse a operaciones que requieran mucha intrepidez. Por ello brindamos aquí una serie de propósitos que podrían ser los suyos para el año 2020 que ya toca a la puerta.

El año nuevo es el momento propicio para establecer propósitos. No obstante, por lo común nos fijamos metas que se vuelven complicadas de seguir, por lo que desde los primeros meses del nuevo año volvemos a los viejos hábitos. Por eso, le proponemos estos objetivos fáciles, diseñados para alcanzarse rápidamente y de esta forma ayudarle de una manera real a cambiar sus finanzas de manera favorable y productiva.

1. Diversificar el portafolio de inversiones
En nuestra lengua, tan pintoresca y rica en expresiones coloquiales, le llamaríamos “No poner todos los huevos en la misma canasta”. Lo que quiere decir que uno de sus propósitos para el próximo año debería ser el repartir sus ahorros en distintos instrumentos con el fin de disminuir el riesgo. No tenga todo su dinero en un pagaré a plazo fijo a una tasa de interés específica, ni compre todos los dólares que pueda esperando que el tipo de cambio lo favorezca y el deslizamiento de la moneda local (peso mexicano en nuestro caso) vs dólar estadounidense lo convierta en un magnate de la noche a la mañana.

Tampoco piense que la bolsa de valores tendrá un comportamiento espectacular y que las acciones que usted adquiera, lo convertirán en accionista mayoritario con derecho a ocupar una silla en el consejo de administración para poder participar en todas las decisiones de una empresa.

Quítese de la mente que comprar monedas de oro o plata lo sacarán de la noche a la mañana de ser un inversionista a pequeña escala. Además, el oro y la plata han sido por regla, inversiones “perdedoras”. Hágase el propósito de dividir sus ahorros a la hora de invertir con el objetivo de menguar el riego de que sus recursos pierdan valor. Cuide el dinero que tanto trabajo le ha costado ganar.

2. Disminuya sus gastos hormiga
Atención, no se le propone que erradique del todo esos “caprichitos” que usted se da cotidianamente, simplemente que los dosifique, ya que si suma esas pequeñas cantidades que usted gasta pueden representar una cantidad digna de tomarse en cuenta. Insistimos: no se trata de que elimine por completo esos pequeños placeres de la vida que tanto significan para todo ser humano, pero tenga en cuenta que SÍ llegan a figurar si se toman en conjunto. Algunos les llaman gastos “vampiro” porque chupan su presupuesto. Para poder enfrentar a los gastos hormiga, lo primero que tenemos que hacer es identificarlos. Para lograrlo, debemos registrar (anotar en un papel o en nuestro móvil) todos los pequeños gastos que hacemos al día.

Todas las cosas fútiles o que no son indispensables conforman los gastos hormiga. Una vez identificados, sumamos todos los gastos y calculamos cuánto gastamos al mes. Así por ejemplo, suponga que usted compra un paquete de galletas todos los días antes de entrar al trabajo, ya sea por antojo o porque en verdad tiene un hambre más o menos controlable. Las galletas sólo cuestan 3 unidades o pesos, lo que parece irrelevante. Sin embargo, el gasto mensual equivale a 60 unidades. Con este dinero podría comprar otra cosa más importante o llenar el tanque de gasolina (aquí también hay un costo hormiga que se puede eliminar: si en lugar de usar el automóvil para ir a cinco cuadras, puede considerar la opción de ir a pie. Así ahorra dinero y hace ejercicio). Además, podríamos reemplazar ese paquete de galletas por un sándwich o fruta hecho en casa.

Si usted es de esas personas que cada mañana, para ir al trabajo, compra su café en la tienda de conveniencia de la esquina, considere mejor la posibilidad de salir de casa con su café ya hecho, y comprarlo tan sólo un día, por decir, los viernes. O si ordena desde su oficina la hamburguesa o el pollo frito para la hora de comida, piense mejor en preparar usted mismo en casa, los alimentos para el día. No se pase de generoso con las propinas (tampoco se convierta en un avaro), baje un poco su consumo de cigarrillos, chicles o dulces.

¿Sabía que algunos gastos hormiga, si se suman pueden representar varios miles de pesos al año? Por lo menos entre $20,000 y $25,000 pesos. Ya no es tan insignificante, ¿verdad? Un poco de disciplina y no un gran sacrificio se requiere para cumplir con este propósito.

3. Aprenda todo lo que pueda en finanzas personales
Adquiera el hábito de informarse, aunque sea un poco acerca del mundo de las finanzas, no es el propósito que se convierta en un erudito del tema; tan sólo que entienda de qué se le habla. Lea la sección de finanzas del diario, acostúmbrese a visitar una página de internet sobre el tópico. No se hará un sabio por ósmosis o un milagro. Aprenda, instrúyase.

4. Llegar a fin de mes con un remanente del sueldo
Todos nos quejamos de que nuestro salario es insuficiente y, la mayoría de los casos es verdad. Pero también no es menos cierto que una vez que recibimos la paga de la quincena o mes, parece que jugamos competencias para gastarnos todo, hasta el último centavo. No nos hacemos el propósito de que nos sobre una cantidad por pequeña que sea. Es una sensación muy satisfactoria quedarse con un poco de dinero que puede ir a un fondo, el cual podemos destinar para invertir y multiplicar si sabemos qué hacer con él y dónde ponerlo para obtener rendimientos, por lo menos, para que no pierda valor adquisitivo. Impóngase una meta para fin de mes, diga: “Debe sobrarme tal cantidad el día último”. Haga todo lo que esté a su alcance por cumplirla. Hágase el propósito de comenzar con metas asequibles, mismas que le ayudarán con la autoestima. No pretenda lograr el ahorro de sumas exorbitantes que, por lo general, provocan más frustración que otra cosa.

5. No gastar el dinero de sus inversiones si no se requiere
Muchos ven los intereses generados por las inversiones como un dinero “extra” que es complemento del sueldo. No. Déjelo ahí para que se reinvierta. No es un ingreso adicional para sus antojos. Es más, imagine que no tiene ese dinero. Sólo recuerde que cuenta con él para casos de emergencia. Pero, no lo olvide: no es para comprarse ese reproductor de sonido de última generación e instalarlo en su automóvil. Sólo para casos de emergencia.

6. No eliminar deudas ventajosas
De seguro está pensando: ¿acaso hay deudas “ventajosas”?. Sí las hay. Si usted consigue un préstamo a una tasa del 1% real mensual, y por otro lado se topa con que una inversión le puede reportar un interés del 1.5% real por mes, ¿qué le conviene más? Hay personas que le tienen fobia a las deudas sólo por el calificativo, como si fueran una peste. Pero sabiéndolas tratar pueden ser benéficas, lo crucial es no dejarse engullir por ellas. No todas las deudas son nocivas si uno sabe mantener un sano equilibrio entre los pasivos que adquiere y el dinero con que se cuenta para cubrirlos. Por ello, repetimos: aprenda a conocer el mundo de las finanzas.

7. Comparar precios
Cuando vamos a comprar los víveres del mes, por lo general no comparamos los precios de los productos de un establecimiento a otro, y todo por pereza. Preferimos comprar todo en un mismo supermercado con tal de no trasladarnos aunque el otro negocio se encuentra muy cerca o incluso al lado.

Hay ocasiones en que las diferencias en precios son dignas de tomarse en cuenta e implicar un ahorro en la economía personal. Lea las ofertas que se publican en los diarios. Compare y verá que muchas veces vale la pena el ir de un lugar a otro.

8. Invierta en cosas intangibles pero de gran valor
¿Cómo cuáles?, se preguntará usted. Invierta en seguros de vida, seguros de automóvil o contra siniestros. Cursos de capacitación, en fin, todo aquello que considere usted que tenga un valor no fácilmente expresado en pesos y centavos. Por lo general suele ser una inversión muy inteligente.
Algunas universidades tienen un esquema de pago por adelantado. Es decir, usted puede pagar un semestre de estudios por anticipado y se le entrega un certificado o comprobante que en el futuro será válido por un semestre en cualquier momento. En caso de que no se utilice, se le reembolsa el dinero erogado. En algunos casos hay una penalización por dicho monto, pero en la mayoría no. Es un esquema bastante justo y le permite planear los estudios superiores de sus hijos, lo cual suele ser motivo de gran preocupación para los padres.

9. Confíe más en su intelecto que en los golpes de suerte o el azar
Si usted es de los que piensa que se va a ganar la lotería o atinarle a los pronósticos deportivos. Considérelo de nuevo: no se deje engañar por la publicidad, las posibilidades son muy bajas. Es más probable que lo parta un rayo a que se gane la lotería. Por ello, hágase el propósito de confiar más en su mente y raciocinio que en las veladoras puestas al pie de un altar invocando al dios de todo lo fortuito.

Sea escéptico y tenga más fe en sí mismo y en su capacidad de pensar que en la diosa fortuna. Los esfuerzos de lograr un patrimonio con base en el esfuerzo continuo y permanente de las neuronas son más fructíferos que un golpe de suerte. Use la tecnología como aliada de su intelecto: es una gran herramienta. Los teléfonos celulares, la computadora e internet le pueden asistir a que su dinero sea mejor invertido. Que no le gane la pereza ni se sienta obsoleto.

10. Aprenda la diferencia entre ahorrar e invertir
Por lo general, la gente sí ahorra (en nuestro país más del 60% de la población). Pero una cosas es tener un “guardadito” en la alcancía o debajo del colchón, y otra muy distinta a invertir. Por lo general, el ahorro no genera ningún rendimiento y la inversión sí. En el ahorro, se van acumulando los recursos de modo paulatino e informal, y se puede disponer de ello en cualquier momento. Ahorrar, es reservar dinero para emergencias o para una compra futura. Es dinero al que quiere se pretende acceder casi de inmediato.

Las inversiones se refieren a dinero que se “presta” por un plazo establecido, para que sea aprovechado por un tercero, con la intención de obtenerlo de vuelta con una ganancia. Las inversiones generalmente se seleccionan para lograr objetivos a largo plazo. Esa es otra diferencia importante: la inversión tiene un plazo fijo en días, semanas, meses o años; el ahorro, no.

El ahorro mantiene el dinero a buen resguardo pero no lo multiplica como la inversión. El ahorro por lo común no implica ningún riesgo, mientras que en la inversión dicho riesgo está en función del instrumento que se elija para invertir el dinero.

La inversión tiene como objetivo obtener una suma superior al monto de capital inicial. El ahorro busca resguardar un monto de dinero en un período determinado de tiempo, la inversión tiene como propósito el aumentar esa cantidad, con riesgos asociados. Cuando se ahorra la mayor preocupación es la inflación (y su contraparte, la deflación). Este proceso de variación de precios modifica el valor del dinero en un momento determinado. Lo que denominamos, valor del dinero a través del tiempo.

Tanto para ahorrar como para invertir se deja de usar una suma de dinero por un tiempo determinado. Por ello hay que planificar los gastos sin considerar ese dinero. Una persona que ahorra grandes sumas de dinero no es necesariamente un inversionista exitoso. Mientras, una inversión diversificada y balanceada puede incluir mecanismos de ahorro como una alternativa de resguardo para la multiplicación de su patrimonio.

Es importante que lo entienda: no es lo mismo tener un billete de $500 bien apretado dentro del puño que esos mismos quinientos reflejados en un documento a plazo fijo. Por el monto no se preocupe, hay instituciones con las puertas abiertas en la mejor disposición de recibir a los pequeños inversionistas. No se requieren sumas estratosféricas para ingresar.

Lo vital para este año 2020 es que usted planee qué hacer con su recursos, cómo incrementarlos. Mantenga un control sobre ellos y, sin que se conviertan en una obsesión para usted, o que sea lo único que abarquen sus pensamientos, haga rendir ese dinero para satisfacer sus necesidades y hacer realidad sus sueños y los de los seres queridos.

Lo más importante es comenzar, no importa que en sus inicios, sus proyectos de inversión le parezcan ridículos o irrelevantes. Una pequeña cantidad como $1,000 pesos bastarán. Así como sus gastos hormiga pueden parecer despreciables, sumándolos ya alcanzan a figurar. Lo mismo sucederá con sus inversiones. Poco a poco irá formando un patrimonio que, tal vez no lo conviertan en el magnate que deba figurar en la portada de una revista de finanzas, pero tendrá la satisfacción de haber manejado con sabiduría su dinero. Tendrá el gratificante motivo de que sin haber sido mezquino, supo acrecentar sus bienes de una manera honrada y hasta admirable. Siga estos simples propósitos y hágase inversionista ya. Instrúyase un poco en lo más básico de las finanzas personales y los logros serán inmediatos.

Ya lo ratificará. Como podrá percatarse, los propósitos aquí enlistados no son difíciles de lograr. No son cosas del otro mundo ni destinadas para peritos en el ramo. Basta un poco de buena voluntad y rigor con uno mismo para llevarlos a buen término. Todo ello redundará en una multiplicación de su dinero que, ciertamente, no lo cayó del cielo sino que es fruto de su trabajo de cada día. Cuídelo.

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