¿Cómo evitar malas inversiones?

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Conoce las claves para descubrir una mala inversión

Hemos comentado anteriormente que realizar una inversión es una forma de hacer crecer tu ahorro. Al invertir, pones a trabajar tu dinero a tu favor y generas rendimientos mensuales o anuales sin hacer nada. Sin embargo, a mayores rendimientos mayores riesgos de perder tu dinero. Por lo tanto, es muy importante saber identificar las buenas inversiones y las malas.

Cuando uno no está familiarizado con el mundo financiero, reconocer una mala inversión puede ser complicado. Empero, hoy te daremos las herramientas para que puedas reconocerlas.

Los tres principios de las inversiones

Las inversiones tienen tres ejes rectores. Estos aspectos son los que te dirán si hay algo que no cuadra o si se trata de una excelente oportunidad.

  1. Tiempo. Cuando se trata de una inversión o institución dudosa, encontrarás grandes indicios de tiempo limitado. Por ejemplo, expresiones que te angustien o te inviten a lanzarte sin pensarlo como “Invierte ya” o “la promoción se acaba mañana”. ¡No caigas! Se trata de presión emocional. Un producto o una herramienta de inversión sólida no se desmorona con el tiempo. Tal vez haya promociones con tiempo establecido, pero el producto o servicio no desaparecerá. Una buena inversión no implicará que justo hoy y no mañana tengas que invertir. Por el contrario: te dará plazos sólidos para la inversión y podrás recurrir a la herramienta en el momento que lo desees.
  2. Conocimiento personal. Ya hemos hablado antes de los tipos de inversionistas: los agresivos, los pasivos, los intermedios. Para saber qué tipo de inversionista eres tú, necesitas conocerte perfectamente. ¿Qué tan seguro te sientes con el riesgo? ¿Te angustias con facilidad? ¿Eres desesperado o puedes tener paciencia para ver los frutos de tu inversión? Estas preguntas te ayudarán a establecer el tipo de inversionista que eres y, por ende, qué herramienta es la más adecuada para ti.
  3. Evaluación. Debes conocer bien con qué dinero cuentas. Es necesario que recuerdes que para invertir necesitas utilizar dinero que ahorrarías. Es decir, dinero que te sobra y del que puedes prescindir. Por ello, debes tener tus cuentas claras.

Recuerda que no existen las ganancias fáciles ni inmediatas. Dicho esto, evalúa cuánto dinero puedes invertir, cuánto tiempo puedes invertirlo y cada cuánto recibirás el rendimiento prometido.