Cómo manejar los gastos imprevistos

Ahorrar para imprevistos

En esta vida de lo único que podemos estar seguros es que nada es seguro. Por mucho que planeemos, hagamos presupuestos y pensemos que tenemos todo bajo control, hay cosas que escapan de nuestras manos. Por eso es importante contar con un plan B para poder enfrentarse a imprevistos.

¿Qué gastos puedes afrontar?

Muchas veces, en caso de imprevistos económicos, la desesperación y la necesidad hacen que uno recurra a préstamos. En el mejor de los casos, amigos o familiares pueden ayudar; en el peor de los casos, un préstamo del banco o de una casa de préstamos. Esto último puede convertirse en una bola de nieve de deudas debido a los altos intereses.

Para evitar medidas de emergencia, lo mejor es prevenir. Hay que pensar qué tipo de imprevistos son los que se pueden presentar y para ello crear dos fondos de ahorro. Se recomienda uno para eventos menores y otro para emergencias económicas mayores.

En el primer caso nos referimos a multas de tránsito, trámites gubernamentales (tenencia, conexión de luz), trámites para viajes (pasaporte y visa), o gastos menores como un cerrajero o un plomero. Es decir, gastos que no exceden los $2000 en promedio. Este tipo de imprevistos pueden solventarse si tienes las costumbre de apartar el 5% de tu ingreso para ahorrar.

Es decir, si ganas un promedio de $10,000 al mes, con que apartes $500 ($250 por quincena) puedes crear un pequeño fondo de emergencias. Estas emergencias no son tus gustos. La idea es no desbalancear tu presupuesto mensual si tienes algún inconveniente.

El segundo tipo de imprevistos son los mayores. Es decir, accidentes, hospitalización, enfermedades que implican análisis de laboratorio o medicamentos caros, robo o que se descomponga algún electrodoméstico imprescindible como el refrigerador. Hablamos de gastos que suelen ser más fuertes y que incluso pueden irrumpir en el trabajo.

Para este tipo de cosas, lo más recomendable es abrir un fondo de ahorro o inversión en el que puedas retirar cuando sea necesario, pero que te genere rendimientos constantes. Es una gran forma de prepararte para posibles inconvenientes financieros, sin importar su tamaño.

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