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9 de enero de 2020

Cada inicio de año es una buena oportunidad para plantearte nuevos hábitos. El cambio en el calendario nos inspira a lograr nuevas cosas. Seguramente esto te motiva a crear planes, entre ellos, lograr tu salud financiera y crecer tu dinero.

¿A qué nos referimos con salud financiera? Se trata de lograr que tus ingresos puedan cubrir tus necesidades y tengas un ahorro y fondo de emergencias, además de que estés libre de deudas. Quizá estés pensando que la situación económica actual es complicada, y si apenas alcanza para vivir, ¿cómo ahorrar? Sin embargo, muchos de los gastos que tenemos a veces ni siquiera los registramos y se convierten en fugas de dinero.

¿Cómo diagnosticar tu salud financiera? 

Existen diversos cuestionamientos sobre cómo alcanzar una buena salud financiera. Para alcanzar esta estabilidad en tu dinero primero debes tener un control de todos tus gastos e ingresos. La intención es que logres un equilibrio entre ambos, sin deudas, e incluso con la alternativa de invertir tu dinero “extra”. 

Estos son los ejes que debes tomar en cuenta para tener una buena salud financiera:

  • Control de los ingresos
  • Panificación de tus gastos del día a día
  • Mantener las deudas bajo control

Con estos factores puedes tener un diagnóstico de tu salud financiera y tomar decisiones a partir de ello como ahorrar o invertir. Para comenzar puedes realizar una tabla con estos elementos: 

Ingresos

Es la cantidad total de dinero que ganas en un periodo de tiempo establecido (catorcenal, quincenal o mensual). Si tienes un empleo en el que estás registrado en una nómina es más fácil tener clara esta cifra.

Ojo: es importante considerar la cantidad neta y no bruta. Lo que recibes ya libre de impuestos. Si tus ingresos son fijos, no tendrás problema. No obstante, si no son siempre los mismos, lo recomendable es que saques un promedio de los pasados seis meses.

Egresos

Es el dinero que gastas. Aquí debes clasificar lo imprescindible de lo innecesario. Es decir, primero debes calcular lo inamovible (renta, despensa, transporte, servicios). Es decir, todas las cosas que tienes que pagar para poder realizar tu rutina diaria sin problemas.

Luego, en los prescindibles, pon los gastos que tienes que no son absolutamente indispensables, pero que pagas mes con mes. Por ejemplo, servicios de streaming, suscripciones a revistas/periódicos y el retoque de cabello o barba. Posteriormente, considera las que puedes reducir o hasta eliminar. Por ejemplo, tal vez podrías compartir un servicio de streaming y dividir el costo con alguien más.

Deudas

Todo lo que debes, a quien sea. Puede ser un préstamo a algún amigo o familiar, uno bancario o los pagos a la tarjeta de crédito. Es importante que recuerdes que, si tienes muchas compras a meses sin intereses, su total suma para la deuda y para reducir el crédito que tienes. Clasifícalos en pagos mensuales, pagos sin fecha (por ejemplo, préstamos de amigos) y en deudas con saldo mínimo a pagar para no generar intereses. Suma todo para saber cuánto tienes que pagar mensualmente sí o sí para saldar todas tus deudas.

¿Cuál es el estado de tus finanzas personales?

Al conocer a detalle tu información sobre los gastos, deuda e ingresos ya puedes hacer el diagnóstico. Simplemente suma egreso más deuda y eso réstalo a tus ingresos. El resultado de esto te dirá en qué estado están tus finanzas personales.

Estado crítico

Si tus gastos sobrepasan tus ingresos, debes recortar gastos. Asimismo, puedes explorar la posibilidad de renegociar deudas. Si tu salud financiera está en estado crítico, debes tener extremo cuidado y buscar una solución a la brevedad pues es probable que te sigas endeudando poco a poco sin darte cuenta.

Estado mejorable

Si estás gastando más del 60 % de tus ingresos, pero no te estás endeudando más ya vas de gane. Sin embargo, siempre se puede mejorar. Por ejemplo, puedes hacer un plan para pagar tus deudas más rápido o recortar algunos gastos en el futuro próximo.

Estado ideal

Si gastas entre el 40 y 50 % de tus ingresos, estás en un estado ideal. Aquí ya puedes pensar realmente en ahorrar, porque ya no te estás endeudando. Asimismo, es momento de comenzar a invertir para mantenerte con una buena salud financiera a futuro.

Hábitos financieros imprescindibles para tu salud financiera

Los hábitos en el manejo de tu dinero, permitirá no sólo que cumplas una meta como irte de viaje, comprarte un auto o una casa, sino que mejorará tu vida en todos los sentidos, ya que prácticamente todo en este mundo tiene que ver con dinero.

Por ello te dejamos estos hábitos financieros que te ayudarán a tener un mejor manejo de tus finanzas, y por lo tanto lograr una mejor vida financiera.

1. Lleva un control de tu dinero

Antes que nada, es necesario que lleves un control de lo que entra y sale de dinero en tus cuentas ya que con base en eso, sabrás cuál es la capacidad y tiempos para lograr tus objetivos. Si no realizas dicho control, es probable que gastes de más y al final no sólo no logres ahorrar, sino que muy probablemente llegarás a fin de mes con deudas.

Para lograr el control de tus finanzas, puedes realizar un presupuesto en el que incluyas, en una columna, tus gastos obligatorios cada mes como son renta, gastos de comida y de servicios y demás; y, en otra columna, cuánto recibes cada 30 días. Esto lo puedes hacer en una hoja de Excel, en una hoja de papel o incluso existen varias apps. Esto te permitirá saber cuál es tu margen cada fin de periodo.

2. Evitar gastos innecesarios

En tu rutina diaria y antes de desembolsar dinero hazte la pregunta ¿realmente lo necesito? ¿puedo buscar una opción más económica? Esto aplica para el cafecito diario, las salidas con los amigos (ahora que se pueda y con todas las medidas de distancia); cuando vas al súper o al centro comercial; o antes de darle darle clic al botón de compra en línea. También aplica para la tarjeta de crédito y otros créditos, principalmente de consumo.

Procura utilizar estos solamente cuando sea necesario y para bienes que sean duraderos. Usar la tarjeta de crédito para pagar tus compras diarias, no es una buena idea, el control se pierde muy rápido.

Verás que muchos de lo consumes, a veces de forma inconsciente, realmente no te es necesario y por lo tanto estarás ahorrando de manera automática.

3. Ahorra en serio

Ahorrar es un hábito que seguramente tendrá beneficios a futuro para tus finanzas, ve juntando, si no todo, sí una parte para ese objetivo que tienes en mente como la vacación o ese bien tan anhelado. Hazlo de forma constante y con disciplina.

También es importante crear el hábito de destinar una parte del ahorro para ir generando ese fondo que podamos utilizar para cualquier emergencia.

TIP: Puedes anotarlo en tu presupuesto como una más de tus obligaciones de gastos mensuales. Así, cada mes irás sumando para eso que tanto quieres.

Haz que tu dinero crezca

Sí, ahorrar es un buen hábito financiero. Pero si tú lo que buscas no es sólo tener tu dinero guardado, sino que crezca y así poder cumplir tus objetivos más rápido, invertir es la solución.

Puedes hacerlo en varios instrumentos, dependiendo del recurso que tengas, y qué riesgos quieras tomar. Como lo hemos mencionado en otros blogs, hay opciones para perfiles más conservadores pero con poco crecimiento, hasta otros para más arriesgados, pero con mejores rendimientos.

Eso sí, busca informarte y asesorarte lo mejor que puedas, para que no arriesgues de más.

Para comenzar a invertir no se necesita ser un experto financiero o economista, tampoco ser millonario. Existen instrumentos que te ayudan a crecer tu dinero con buenos rendimientos de forma estable y a largo plazo. 

En México, WORTEV CAPITAL es una firma de capital emprendedor que impulsar a pequeñas empresas a través del apoyo de inversionistas, en donde puedes invertir desde 10 mil pesos. 

Puedes hacer crecer tu dinero hasta un 24% anual,  donde recibirás un depósito mensual en tu cuenta correspondiente al 2% de tu inversión. 

Verás que si llevas a cabo alguno o todos estos hábitos financieros, tu vida mejorará y podrás cumplir esas metas que tanto tienes en mente.